Cuando era adolescente conocí a V. C. Andrews con la saga Dollanganger (Flores en el ático); años después, platicaba con una linda mujer y me dijo que si encontraba Mi dulce Audrina, de la misma autora, no lo dejara pasar. Transcurrieron otros años hasta que lo pude ver en una feria del libro.
De Andrews se ha dicho que tenía un estilo muy pasteloso y que las descripciones no son realistas o que sus historias son ridículas porque son exageradamente irreales y contienen dramones descomunales y cadenas de desgracias sin fin. ¿Qué digo yo? que es posible pero defiendo enteramente su estilo por dos razones bien sencillas: era la moda escribir así en aquellos años y que es ese estilo súper pomposo y melodramático lo que la ha hecho famosa.
Mi dulce Audrina es terrible por la historia que contiene y es que si ya han leído la saga Dollanganger saben que Andrews solo conoce historias terribles y de pesadilla. De entrada y para amenizar, puedo decir que es como Justina o los infortunios de la virtud pero con menos sexo y perversiones.
Y la receta-Andrews está servida: mansiones decadentes, secretos familiares, protagonistas angelicales, la mujer "mala", hombres bellos pero terribles, sexo obligadamente pecaminoso, muerte y traiciones detrás de cada puerta.
Mi dulce Audrina es una novela de un matrimonio que abusa mentalmente de su hija en nombre del amor. La niña crece siendo alguien que no es y siendo víctima de las decisiones de todos a su alrededor pues no cuenta con voluntad propia. Todos los personajes son parte de un complot que gira en torno a la protagonista en mayor o menor medida y puesto que este abuso es el hilo grueso de la historia y fuera de él no hay más, nos adentraremos un poco más en la historia revisando las implicaciones de ciertos personajes en ella.
Audrina fue la primera hija del matrimonio Adare, sin embargo debido a un accidente terrible la pequeña muere. La pareja (Lucietta y Damian) decide tener una segunda hija con el mismo nombre. La niña tiene siete años al comenzar la historia y narra con una inocencia inconcebible la pesadilla de ser la "segunda y peor Audrina" porque su padre está tan dañado de la cabeza que le quiere implantar todos los recuerdos y virtudes de su primogénita fallecida para que "llene su cántaro vacío de cosas buenas de la primera Audrina". Algo muy peculiar que le sucede a la niña es que cree que esos rituales la están volviendo loca pues no puede recordar nada con claridad, cada día que pasa y que absorbe a la hermana muerta, le es más difícil recordar cosas de ella misma; no ayuda el hecho de que no asiste a la escuela, tiene prohibido salir de casa y la pobre no puede saber ni qué hora o qué día es con exactitud.
Otro personaje es Vera, la prima de Audrina aunque en público la hacen pasar por su hermana pues Ellsbeth, madre de Vera, la tuvo fuera del matrimonio (cosas del deshonor). Vera tiene once años al inicio de la historia aunque no se sabe con exactitud pues se cambia la edad a conveniencia. Ella siempre ha envidiado a las dos Audrinas y se esfuerza por hacerle pesada la existencia a protagonista. Vera en realidad parece el mal encarnado, no la soltaremos en toda la novela, que transcurre en un periodo aproximado de una década.
Conforme pasan "los años" Audrina tiene más libertades, puede tomar clases de piano o salir al bosque de atrás donde conoce a su vecino Arden, un niño que al parecer es mayor que ella y que tiempo después, como es natural, ambos se enamoran. Arden tiene un papel muy especial y contribuye en buena medida a la pesadilla que es la historia por varias razones. En él vemos la degeneración que puede tener un niño en su camino a la edad adulta.
Como cereza del pastel está Damian Adare, agente de bolsa, padre de Audrina y un auténtico enfermo. Damian mueve los hilos en la historia; en un principio solo muestra ese poder con Audrina, pero el domina la casa, las situaciones, a su esposa y cuñada, a su sobrina, a Arden y todas las verdades y secretos de su familia. Un obseso del control que en numerosas ocasiones también deja ver que todo es una fachada de lo miserable que es su existencia. Un personaje que dedico a todos aquellos a los que les gusta justificar machirulos porque obran abusos en nombre del "amor".
Otros personajes como Lucietta, Ellsbeth, Silvia o Mr. Rensdale definen más aristas de la historia y ninguna de estas es más amable ni tranquilizadora.
¿Te recomiendo Mi dulce Audrina? Depende. Yo llevaba varios años sin ese típico "una página más y ya" para darme cuenta que eran las 4:30 de la madrugada y ya no había más páginas que leer y me sucedió con este libro, condenado librejo.
En varias ocasiones leía algo tremendo y cerraba el libro, lo aventaba donde fuera y tenía ganas de jalarme el pelo gritando "¡Nooo! ¡¿Por qué?!" y es que las desgracias no solo no dejan de suceder, sino que provocan cada vez más rabia.
No es una historia cómoda para el hígado pero es muy fácil de leer. Y qué va, digámoslo: si te gusta el morbo (como a mi) pues ve a tu librería de viejo o a tu biblioteca y léelo. Si te gana la buena moral, no lo intentes.
¿Es mejor la saga de Flores en el ático? Yo creo que si.
A pesar de ser autoconclusivo, Mi dulce Audrina puede tornarse un poco forzado en cuanto a "¿ahora cómo torturaremos a Audrina?" (yo ya le decía Mi dulce Justina, ja).
A pesar de toda la bilis soltada (especialmente con el final) no puedo decir que es un desperdicio, se nota que el primer objetivo es causar indignación y enojo en el lector y creo que eso está muy bien, que no todos los libros enseñan, dan amor, hacen sonreir; también hay libros que miden tu tolerancia y tus valores a través de personajes deleznables y no por ser incómodos es tiempo perdido. Me alegro mucho de que me recomendaran y de haberlo leído.
Como muchos saben, V. C. Andrews fue una escritora norteamericana que pasó casi toda su vida en una silla de ruedas. Publicó alrededor de siete libros y todos se caracterizan por ambientes sombríos llenos de secretos y desgracias. Al morir en la década de los 80's, un escritor fantasma (que es más bien conocido) se ha encargado de seguir escribiendo continuaciones e historias con el estilo de V. C. Andrews.






























