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domingo, 30 de septiembre de 2018

-CL- El corazón delator de Edgar Allan Poe

¡Buenísimos días!

¿Te gustan los relatos de horror y misterio? 
No todo en la literatura de horror causa escalofríos por sus propias historias, a veces tenemos que leer entre líneas o ponernos en esa situación. Tal es el caso de este cuento corto de Edgar Allan Poe: El corazón delator.
Al tener sus buenos años, probablemente muchos conozcan el cuento, pero vamos a tratar de capturar a aquellos desafortunados que no han tenido una verdadera experiencia con el peculiarísimo protagonista de esta historia.

Edgar Allan Poe probablemente sea el mayor exponente de su género, pero Poe no solo escribió horror y misterio, tiene relatos con cortes más románticos que tenebrosos o incluso algunos cómicos. El corazón delator forma parte indiscutible de cualquier antología del autor; no es un relato precisamente terrorífico pero si un poco escalofriante y más en su lectura minuciosa.

Esta lectura formó parte del círculo de lectura que trabajé en un grupo de Facebook. Conoce las lecturas aquí.

El relato lo inicia un hombre, no se sabe desde dónde lo cuenta ni a quién. Todos dicen que él está loco pero el hombre indica que su "enfermedad" agudizó todos sus sentidos y que no está loco, sin embargo cada vez que trata de justificar su cordura, hace las declaraciones más extrañas.
<<Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno>>.
Vive con un viejo pero desconocemos su relación con él, solo sabemos que el viejo tiene un ojo blanco y este no deja vivir en paz al hombre, que está seguro que el ojo puede ver a través de él.
Desde el inicio del cuento sabemos qué va a pasar: el hombre necesita matar al viejo para "librarse del ojo" y adopta unas conductas inverosímiles al llevar a cabo su objetivo.
<<Me llevaba una hora entera introducir completamente por la apertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿es qué un loco hubiera sido tan prudente como yo?>>.
<<El minutero de un reloj se mueve con más rapidez de lo que se movía mi mano>>.

Imagínate en esa situación, que estás tratando de asomar la cabeza a través de la rendija de una puerta y tomarte una hora en ello, imagina moverte más lento que el minutero de un reloj.
La lectura literal de este magnifico texto es el principal atrayente y lo que provoca ese sentimiento de incomodidad pero también de fascinación y un poco de horror.

El final del cuento que es el que da nombre al cuento, en el club nos recordó vagamente al final de El gato negro, cuento del mismo Poe. Ciertamente hay algunos cuentos del autor que nos recuerdan a otros (Monos y Una o Eiros y Charmion). A pesar de tener moldes, siempre es grata la experiencia lectora de estos cuentos, el uso del lenguaje y la sensibilidad son unos de los elementos que los han hecho trascender.


¿Has leído a Poe? ¿Has leído El corazón delator? Si no, te lo dejo aquí.
Una de las preguntas más curiosas para hacerse al leer el cuento es ¿el hombre de verdad estaba loco?, ¿crees que todo sucedió en realidad?

**Edgar Allan Poe fue un escritor estadounidense (1809-1849). Se sabe que vivía endeudado y pobre, escribiendo a veces por gusto y a veces por obligación.


Opiniones de las chicas del Club de Lectura.










Las imágenes fueron extraídas de otras páginas web y no me pertenecen, el crédito es para sus autores.

>El corazón delator de Edgar Allan Poe
Leído a través de WorlreaderApp

martes, 14 de agosto de 2018

-CL- El almohadón de plumas de Horacio Quiroga

¡Buenísimos días!
Tuve la oportunidad de tomar un curso para moderadores de lectura para jóvenes y decidí traer las lecturas que he trabajado con un grupo de chicas y chicos que aceptaron ser mis conejitos de indias.
Puedes consultar la lista de lecturas aquí.
Nuestra primera lectura fue El almohadón de plumas de Horacio Quiroga. Un cuento breve de terror del bueno que te toma leerlo unos cuantos minutos pero que te persigue cuando intentas ir a la cama y solo atinas a mirarla con desconfianza.

El almohadón de plumas pertenece a una pequeña selección de cuentos llamada Cuentos de amor, de locura y de muerte del autor ya mencionado.
Muchos ya conocerán esta historia, especialmente si son de Latinoamérica. Horacio Quiroga escribió una gran cantidad de cuentos de terror, fábulas muy poco convencionales y relatos de la selva amazónica, para poner un poco más de contexto: la película Anaconda está levemente basada en el cuento del mismo nombre de este señor.

Alicia y Jordán son un matrimonio joven, en realidad no se sabe como pudieron congeniar, Alicia con expectativas tan grandes sobre lo que es el amor y Jordán sin saber demostrar el cariño tan grande que tiene por su esposa.
<<Su luna de miel fue un largo escalofrío. Rubia, angelical y tímida, el carácter duro de su marido heló sus soñadas niñerías de novia.>>
La casa del matrimonio no ayudó a brindar un poco de calor y ternura al hogar. Una casa blanca, recubierta de estuco blanco donde todo emitía un eco y donde Alicia queda congelada en un marco que se desvanece un poco solo con la presencia de un marido frío y callado.
Propiedad de Lucas Nine, de Tres historias de amor y de muerte.
<<No obstante, había concluido por echar un velo sobre sus antiguos sueños, y aún vivía dormida en la casa hostil, sin querer pensar en nada hasta que llegaba su marido.>>
Tal vez por la influenza o por la depresión, Alicia adelgaza y se debilita, más nunca se recupera, pasada la influenza se queda postrada en cama, presa de un agotamiento y debilitamiento continuos a los que nadie puede dar razón, ni siquiera el médico. Alicia sola en el cuarto ve pasar sus últimas semanas, tan cansada que cualquier movimiento aún recostada le es imposible.
<<Pronto Alicia comenzó a tener alucinaciones, confusas y flotantes al principio, y que descendieron luego a ras del suelo. La joven, con los ojos desmesuradamente abiertos, no hacía sino mirar la alfombra a uno y otro lado del respaldo de la cama.>>
Propiedad de Lucas Nine, de Tres historias de amor y de muerte.
El misterio, por supuesto, se resuelve. La respuesta tan secreta, tan repugnante, ¿real o fantástica? ¿es posible que algo así nos llegue a suceder?  ¿es esto simple ficción?

Horacio Quiroga en sus cuentos combinó todo aquello que es realidad viva en nuestro continente pero que puede tomar dimensiones irreales no solo aquí, tal vez aún más en el resto del mundo. El almohadón de plumas nos ofrece un desenlace que solo nos puede dejar pensando en aquello que no podemos ver pero que está ahí; la fuerza implacable de la naturaleza y sus aliados, no hay venganza ni resentimiento, solo el curso natural de las cosas y los seres (parafraseando a uno de los chicos que lo leyó en el círculo de lectura).

¿Cuál era la importancia de remarcar la relación tan fría de Jordán con Alicia? ¿algo hubiese cambiado de tener una relación distinta? ¿es solo ambientación? Ante cualquier respuesta solo queda constatada la gran habilidad de Quiroga de contar cuentos; la casa con sus particularidades y las actitudes de nuestros personajes nos  llevan de la mano hacia el final, es un tejido muy pequeño pero debidamente hecho.

Este y otros cuentos de Quiroga se pueden leer a cualquier edad en la que el estómago ya tenga cierta resistencia y aunque a mi me contaron este cuento a la tierna edad de seis años, no se los recomiendo a nadie menor de 12. Fuera de eso, yo obligaría a todo mundo a leerlo y por eso les dejo un enlace de distribución gratuita gracias a la Biblioteca Virtual Universal de Argentina, justo aquí, son tres páginas, léanlo y disfrútenlo.

EL AUTOR
Horacio Quiroga fue un escritor uruguayo cuya vida fue un ir y venir de desgracias y muertes de sus más allegados de formas tan terribles que marcaron profundamente su vida, su pensamiento y como no, sus letras. Quiroga sufriría la muerte de su padre, los suicidios de su madre, padrastro y primera esposa; y provocaría accidentalmente la muerte de su mejor amigo. Aquel hombre arrastraría más desgracias incluso después de su muerte. En su obra no solo abunda el tema de la muerte, también los animales y la selva, que amó al grado de que fue causa por la que su familia lo abandonara. Sin duda es un personajes muy singular y del que vale la pena leer su biografía tanto como su obra.

Comentarios destacados en el círculo lector en Facebook de La letra como alimento:








> El almohadón de plumas de Horacio Quiroga. Leído a través de Worldreader.

jueves, 31 de mayo de 2018

Reflexiones en: la vejez de Jim Botón y Lucas el maquinista

¡Buenísimos días!
Jim Botón y Lucas el maquinista de Michael Ende
Michael Ende dijo que sus libros son solo para niños y que todo adulto que los lea, debe estar acompañado de un niño. ¡Oh! ¡Cuánta razón tenía!


Jim Botón y Lucas el maquinista es un libro cargado de hechos inverosímiles, absurdos y con una lógica aplastante pero a la vez sin sentido; no hay que malentender, me parece un libro fabuloso, exquisito y divertido. Y cuando le di sus cinco estrellitas en Goodreads me di cuenta de algo que todo adulto se dio cuenta, excepto yo, ya sea porque soy un poquito subnormal o porque lo leí como niña o porque este mundo está bajo una peligrosa epidemia.



No voy a adelantarme. Empiezo por contar de que va este libro que tristemente ya está descatalogado y finalmente, la reflexión en torno a como la peste del siglo XXI ha asesinado a Jim Botón. Los que conocen La Letra como Alimento saben que no me corto, si tienes flojera de leer, abandona ya el blog, que sin comentarios no me muero de hambre. :)



LA HISTORIA

Lummerland es un reino en una isla. Los únicos habitantes son el rey Alfonso Doce-menos-cuarto; sus dos súbditos: el señor manga y la señora Quée; y el maquinista, Lucas, junto con su locomotora Emma. En realidad la isla es tan pequeña que solo caben ellos.
Ilustración de J. F. Tripp
Un buen día, llega a Lummerland el cartero con un paquete misterioso, la tarjeta de destino está tan mal escrita que el cartero supone que el destino es la isla. Todo el reino se reúne para abrir el paquete, del que sale un bebé negro al que llaman Jim. Años después por una circunstancia particular, le apellidan Botón.
La historia toma un giro cuando el rey Alfonso Doce-menos-cuarto cita a Lucas para decirle que Jim es muy pequeño y solo es medio-súbdito pero que cuando crezca y sea un súbdito completo Lummerland sufrirá de un peligroso caso de sobrepoblación, por lo que el rey ha resuelto que se prescinda de Emma, la locomotora, para que todos puedan vivir tranquilos. Como es natural, Lucas decide que no abandonará a Emma y debe marcharse con ella pero Jim Botón, al tanto de la situación, decide marcharse con él, pues se han hecho muy amigos. Los dos amigos deciden huir de noche, le instalan una vela a Emma y deciden navegar sobre ella por los mares.
Ilustración de J. F. Tripp
Al cabo de un mes, llegan a China. Merece la pena mencionar que China es un país con árboles largos y transparentes como el cristal, en todas partes hay campanillas de plata y los puentes son de porcelana, además los tejados son todos de oro; la gente de China está toda vestida igual, son gente muy limpia pues les encanta lavar, los chinos tienen muchos niños, y los niños tienen niños que son "niños de niños" (no que sean realmente niños de niños, sino que el niño es una versión pequeña de un adulto, pues un niño de niño es una versión pequeña de un niño más grande; por lo que hay niños de niños hasta del tamaño de un pulgar).
La aventura se centra en China, Lucas y Jim deberán cruzar una serie de lugares totalmente increíbles e inverosímiles como El Valle del Crepúsculo o El Fin del Mundo y conocer personajes únicos como Tur Tur, el gigante aparente o Nepomuk, el medio dragón; para llegar al País de los Dragones y rescatar a la pequeña hija del emperador que ha sido secuestrada junto con otros niños de alrededor de todo el mundo por la señora Maldiente, un dragón temible que goza maltratar y torturar a los niños dándoles clases todo el día en su escuela privada. Cabe mencionar que Emma, la locomotora, es también un personaje y de los más dulces que tiene el libro, tiene personalidad propia  y verdaderamente está viva.


Jim Botón y Lucas el maquinista es recomendable para niños a partir de los 9 años de edad. Es un libro bastante largo pero se puede leer fácilmente en capítulos. Originalmente era un cuento mucho más extenso, sin embargo se editó en dos partes para comodidad de los niños. La segunda parte se titula Jim Botón y los trece salvajes.


LA VIRUELA DEL SIGLO XXI
Hace poco, recibí por e-mail la entrada del blog de Anatarambana llamada Literatura infantil y género: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar?, donde Ana habla de como lo "políticamente correcto" llegó a la literatura infantil y juvenil. Se centra mas en la literatura de género y la parte fuerte de su reflexión es el esfuerzo de grupúsculos que buscan erradicar figuras femeninas "nada ejemplares". Es importante recalcar y espero estar comprendiendo bien las palabras de Ana, que están buscando quitarle el poder al niño de interpretar una lectura, se duda de su interpretación, de su inteligencia e incluso de los adultos que le rodean.

El niño lector a veces entiende todo, otras veces no, otras veces entiende entre líneas cosas maravillosas. Y el "leer entre líneas" significa interpretar, analizar, reflexionar; nada más y nada menos que el proceso mental para generar conocimiento. 
Ilustración de Mathias Weber

Si me preguntas qué pensé al leer la historia de Jim Botón, te lo diré tal cual. Que Jim pensara que ser maquinista era su oficio ideal porque él ya era negro y así el hollín no se le vería en la piel me pareció divertido; que llegaran a China y todos "fueran iguales" me pareció divertido; los chinos son un pueblo muy listo y muy limpio, todas las características de los chinos son simpáticas.
Yo no pensé que qué fortuna que hayan incluido a un personaje "de color" (¿de qué color?). Jamás se me ocurrió pensar que esa forma en la que los chinos son retratados eran "estereotipos raciales".


Fuera juicios, aunque queramos ser muy correctos, es verdad que en primera instancia siempre relacionamos las nacionalidades con comida, vestimentas o actitudes. No por representarlo con o sin sátira o ironía significa que estés perpetuando "estereotipos raciales" porque no querer ver que todos somos diferentes y por regiones algo más parecidos y con características singulares, es querer ser ciego y además tonto.

Aunque yo pueda decirlo de este modo, parece ser que muchas personas no han opinado lo mismo, por un lado aplauden que Ende siendo alemán incluyera un niño negro pero a la vez les contraría que Jim sea tan abierto con respecto a que no se quiere bañar porque no se le nota la mugre; por otro lado piensan que el libro es "racista" o que tiene "estereotipos raciales" negativos por cosas como que los chinos comen arroz, los holandeses queso y los esquimales aceite de hígado de bacalao, es decir, tonterías.
Ilustración de J. F. Tripp

La curioso, es que Ende escribió Jim Botón y Lucas el maquinista inspirado en el horror que vivió el mundo a raíz del régimen del Tercer Reich. Al terminar de escribir el libro que nos reúne (1960), Michael Ende fue rechazado por un par de editoriales debido a que se reflejaban referencias políticas que habían sucedido hace menos de 20 años. Sin embargo hizo de Jim, un niño negro, un altavoz a la amistad y amor entre los niños y adultos de toda nacionalidad donde todos habitan un mundo en general pacífico y hablan un mismo idioma. 
60 años después, dicen que es racista.


Lamentablemente, la viruela de la "inclusión" y lo "correcto" parece suceder con mayor impacto y frecuencia en los Estados Unidos y lo han contagiado al resto del mundo a través de internet. Estados Unidos al ser el melting pot más grande del mundo, provocó esta enfermedad que lejos de fomentar la tolerancia, parece estar poniendo en guerra a todo mundo, y los creadores (escritores, pintores, músicos, programadores, etc.) ven coartada su libertad creativa por satisfacer a gente que de un modo u otro nunca estará contenta.

Qué bueno que Michael Ende ya no está con nosotros.


En la historia (spoiler), Lucas lleva a los niños raptados en la locomotora, a toda velocidad y está preocupado porque deben estar asustados, dice "eran todavía muy chiquitines y además había varias niñas", dato que no es muy agradable, pero al final no vale para nada, a los niños se les bajó el susto, jamás supimos si las niñas se asustaron más o menos que los niños, lo cual pues no está mal. Donde la historia queda muy mal parada es casi al final que comprometen a Li Si con Jim para que se casen cuando sean adultos (ellos acceden). Li Si le regala una pipa a Jim (para que le de enfisema pulmonar, yo creo) y Jim le regala a su prometida una tabla para lavar ropa porque a los chinos en general les encanta lavar ropa; fue como para decir "haré de cuenta que no leí eso". Si, tampoco soy de piedra. Pero como sea, me alarma más que le den una pipa a un jovencito que lo de la tabla para lavar ropa.



LA LECTURA COMO HERENCIA

Todo libro que leemos forma parte de una herencia o patrimonio, cada vez que leemos aprendemos algo de nuestro presente o pasado a pesar que sea una obra de ficción para pasar el rato; mientras más tiempo pasa, más aprendemos. 

Hoy le decimos adiós a un precioso clásico cuyos frutos no pueden volver a surgir por la enfermedad de la que estamos presos. El libro no está mal, no está demasiado viejo; algo añejado, puede ser; pero si va a levantar cejas, las editoriales no van a dar un peso para reimprimirlo. En Alemania, no tienen ese problema, Jim Botón y Lucas el maquinista es un clásico de la literatura alemana infantil.


>Jim Botón y Lucas el maquinista de Michael Ende

Edición utilizada: Noguer/ Arlequín
Páginas: 298

viernes, 30 de marzo de 2018

Las grandes emociones de Perico Perejil de Lía Cesán y Alejandra Barba

Portada de Las grandes emociones de Perico Perejil
¡Buenísimos días!
Los libros infantiles que hablan de las emociones son muchos, hay para escoger y tener sus favoritos. Sin embargo, hay pocos libros acerca de las emociones complejas y que hacen una diferencia marcada entre emociones que pueden ser parecidas y que confundir a los niños cuando ya no son tan pequeños. Diferenciar la envidia de los celos, el amor del cariño o definir la nostalgia y la compasión no son tareas sencillas cuando nuestro niño en cuestión empieza a vivir más situaciones sociales y experiencias que lo llevan a explorar sensaciones con las que no estaba familiarizado. 
Las grandes emociones de Perico Perejil nos brinda una opción sencilla para primeros lectores de 6 a 8 años y ayudarlos en la comprensión de como el entorno afecta sus emociones. Este álbum ilustrado fue editado por una probablemente extinta editorial Serpentina pero aún es posible adquirir este libro en línea en físico o electrónico. Vamos a examinarlo a fondo, que no tiene desperdicio alguno.

¿DE QUÉ TRATA?
Ilustración de Alejandra Barba


Este no es un cuento pero tiene historia. Perico Perejil es un niño ya no tan pequeñito: se relaciona muy bien con su entorno, tiene una mascota y reconoce su valor, le gusta una niña del colegio y ya sabe quien le cae mal en su salón de clases entre otras cosas. En cada doble página nosotros exploramos las emociones tan complejas que Perico vive día a día y que tienen que ver directamente con el contexto en el que está presente.
Las emociones referidas en este libro son las siguientes:




  • Aburrimiento
  • Amor
  • Asombro
  • Cariño
  • Celos
  • Compasión
  • Culpa
  • Curiosidad
  • Envidia
  • Felicidad
  • Nostalgia
  • Placer
  • Rabia
  • Seguridad
  • Temor
  • Vergüenza
Un elemento que destaca en el álbum es un listado al final donde encontramos todas las emociones referidas junto con su verbo en infinitivo, el adjetivo y el adverbio para saber relacionarlas y expresarlas mejor.
Ilustración de Alejandra Barba


LAS ILUSTRACIONES
Ilustracion de Alejandra Barba

Alejandra Barba no nos acostumbra a ninguna técnica pero su estilo es claramente identificable. En Las grandes emociones... he visto uno de los trabajos más tiernos y coloridos de la ilustradora. Las imágenes tienen colores suaves, en ocasiones un color predomina sobre toda la imagen o solo sobre Perico Perejil para dar énfasis a cierta emoción. Cada ilustración es a doble página, los trazos son grandes, gordos y muy cómodos a la vista, bastante infantiles y simpáticos.



¿PARA QUIÉN? (y más para mamá, papá, educadores, etc.)

Ilustración de Alejandra Barba
Este álbum ilustrado está recomendado para chicos de educación primaria, de 6 a 8 años y ¿por qué no? un poco antes también contando con la ayuda oportuna y paciente del adulto a cargo. La edad referida es en base a las emociones complejas que maneja, las situaciones con las que el lector se contextualiza es más probable que hayan sido vividas por un niño en este rango, por lo que la identificación se asegura, además de que es apto para la lectura individual pues la letra es grande.
¿Fallas? Si, las tiene y es en la edición. Lamentablemente, este álbum peca de pequeño, el formato es cuadrado (aprox. 20x20 cm) y tiene cierta cantidad de texto en tipos muy grandes, esto choca mucho con el tamaño del libro y entorpece la ilustración, que a pesar de estar diseñada expresamente para llevar texto en una de las dos páginas, queda opacada. El problema con el texto es que parece "demasiado", lo cual hubiese funcionado mejor con: un formato ligeramente más grande o sin ilustración de doble página.
Como mencioné al inicio de esta entrada, libros de emociones hay bastantes, si has llegado hasta aquí y te interesa explorar las emociones de forma más profunda, te puede interesar el Emocionario (ojalá un día lo pueda reseñar aquí).

AUTORA E ILUSTRADORA
Ilustración de Alejandra Barba
Lía Cesán desgraciadamente permanece desconocida para mí, ha trabajado en este libro, en Las nubes y Montaña y ola de la editorial Serpentina.
Alejandra Barba es una ilustradora mexicana, estudió diseño gráfico en la Universidad Autónoma de Guadalajara. Ha ilustrado libros infantiles para múltiples editoriales y su trabajo ha sido reconocido y ella ha sido incluida en distintos catálogos de ilustradores de renombre. Dice odiar las rutinas porque entorpecen su creatividad, yo le creo porque es muy versátil y me encantan sus técnicas.


Todas las ilustraciones pertenecen a Alejandra Barba.

>Las grandes emociones de Perico Perejil de Lía Cesán y Alejandra Barba
Editorial Serpentina
Páginas: 40

miércoles, 14 de marzo de 2018

La desterrada de Emilio Carballido

Portada de La desterrada de Emilio Carballido
¡Buenísimos días!
En la esfera de los lectores, he conocido un gran número de ellos (o ustedes) que no son de releer. Bueno, yo soy la Dama de la relectura, especialmente cuando se trata de libros infantiles (no puede ser de otro modo, no tengo remedio). El libro presente lo he leído al menos una vez al año desde que tenía 8 años y lo increíble es como un libro cuyas páginas y letras permanecen intactas al tiempo, te puede decir la forma en como has cambiado como persona, cuanto has sufrido, gozado, olvidado, aprendido, madurado o estancado.
Emilio Carballido estuvo presente en mis lecturas favoritas de niña (sus obras de teatro) y La desterrada fue una de las lecturas que me separaron de las fábulas y la magia, la reacción fue similar a cuando te enteras que los Reyes Magos siempre han sido tus papás: de la mano de Carballido no todo eran risas y animales parlanchines. Cada tanto, cuando leía La desterrada, descubría algo que no había notado la vez pasada; este año casi sabiéndolo de memoria, lo leí y se me salieron un par de lágrimas porque cada sustantivo y adjetivo escondían algo que afortunada o lamentablemente de niños no podemos ver.
La desterrada es un cuento de Emilio Carballido, escrito en 1956. La presente edición es del año 2000, el Gobierno del Distrito Federal (hoy Ciudad de México) lo publicó con unas fotografías muy surrealistas (¡qué inquietud me causaban cuando era niña!), la distribución fue gratuita y fue lanzada para un público infantil, que sí pero no: a La desterrada le pasa lo que a El principito o a Alicia..., lo leen los niños y lo sufren los adultos.
Fotografía de Marcos García para La desterrada.
<<Era como el rugido del mar, y duraba hasta las once de la noche, a veces hasta más tarde. Abajo, se oían los gritos de los hijos del capitán, viendo la televisión, y por encima, cubriendo todo, ese constante ruido, como si una carretada de piedras rodara continuamente cuesta abajo, llena de ecos. De vez en cuando eran silbidos, un cielo entero de globos que se desinflaran de una vez.>>
Leonor, su hija Alma y sus nietos viven en la ciudad, aunque en realidad Leonor y su hija vienen de Ototitlán, un pueblo cerca del río Papaloapam (al sur de México). Deben acostumbrarse a los ruidos de la ciudad o a no tener ventanas o jardín en la vecindad donde viven. 
Al niño más pequeño le gusta estar con su abuela, la ayuda a regar las innumerables plantas que tienen en los pasillos y balcones con mucho cuidado para no molestar a los vecinos con el goteo del agua; también le gusta que su abuela le cuente sus recuerdos de Ototitlán. Leonor habla durante horas, llena de recuerdos la mente de su nieto y ella vuelve a vivir. 
Ilustración para La desterrada
de Juan Soriano.
<<-Papaloapam quiere decir "río de las mariposas" -dijo la abuela alguna vez. Y él esperaba ver una corriente azul, llena con los vuelos multicolores de grandes animales.>>
 A la primera oportunidad ambos visitan el pueblo para encontrar que todos los recuerdos de Leonor han sido vejados, que todo cambia, todo acaba y ella es demasiado vieja.
Fotografía de Marcos García para La desterrada
 <<-¡Mira, hijito, el Papalopam!
Cruzaban el puente muy despacio, oyendo el ruido seco y batiente de las ruedas. Con los ojos muy abiertos, el niño apenas podía ocultar su decepción:
-¿Y las mariposas? -preguntó.
Pero ella no lo oía, perdida en la corriente parduzca de sensaciones y recuerdos. El agua lenta era la misma, tal vez más angosta, o menos clara, pero era la misma.>>
 Nadie menciona la frustración, se siente en la vista, en los oídos, en sentirse ajeno a su hogar y a la vez ajeno al presente. La desorientación y desasosiego de Leonor en Ototitlán no se mencionan tampoco y sin embargo se siente en el hueso.
Ilustración para La desterrada
de Juan Soriano.
<<...el aire olía fuertemente a yerbas y el zumbido de las chicharras era tan constante que daba la ilusión del silencio. Con regularidad caían, como gotas calientes, las dos notas intermitentes de una tórtola.>>
¿Cómo pueden cambiar nuestros recuerdos al paso del tiempo? ¿Cómo es sentirse extranjero también en el pueblo que te vio nacer, crecer, casarte y tener hijos? ¿A dónde y a qué regresas cuando ya nada te pertenece y necesitas perseguir un poco de luz, agua y aire para vivir?
Fotografía de Marcos García para La desterrada.
<<Por un instante, pensó en tantos recuerdos que había depositados en la pequeña cabeza. ¿Qué pasaría con ellos? ¿Qué valía un recuerdo, qué significaba?>> 
En menos de 30 páginas, Leonor impregna el cuento con añoranza y ternura, los recuerdos de su juventud son cuidados al igual que sus plantas y flores: los saca, los limpia, los disfruta. Llena la mente de su nieto con historias de su juventud e incluso después de muchos años, llora con algún recuerdo doloroso. El viaje de regreso a Ototitlán se describe con crudeza, todos los cambios de despedazan las memorias, los árboles desaparecidos, el cambio de arquitecturas, las farolas en los parques, la presa que contiene al río, su casa tan vieja y descuidada y finalmente una tumba que anhelaba encontrar y que está desaparecida, esta última acción la recibe el lector como un golpe final.
A partir de este punto, Leonor comenzará a pensar en aquellos sitios donde ella ya no es bienvenida y a desprenderse de lo que la conformaba puesto que ya no queda nada de ello.
El final no tiene acciones, no hay un un giro inesperado, solo una resolución un tanto poética, escondida a la vista pero a la vez clara como el agua.
<<¿Cuánto dura una estrella?
-Quien sabe, hijo.
¿Y una planta? ¿Y uno?...>>
Ilustración para La desterrada
de Juan Soriano.

¿Para quién?
La desterrada la recomiendo a todo aquel que lea y que quiera conmoverse con la historia de una anciana que ha sido desterrada (precisamente) de todo lugar. 
La presente edición fue pensada para un público infantil, punto en el que puedo y no estar de acuerdo: es disfrutable a partir de los 10 u 11 años dependiendo de muchos factores, pues no es una lectura fácil; lo interesante, como mencioné antes, es lo que cada persona puede entender . Básicamente, aunque el cuento sea corto, si el lector tiene hábito y capacidad suficiente de reflexión, no tendrá problema en la lectura, que guste o no, será un buen tema de conversación.


Fotografía de Marcos García
para La desterrada.
¿Quieres leerlo?
Este libro en la edición del Gobierno del Distrito Federal está extinto, sin embargo puedes encontrar el cuento completo tal como fue publicado por primera vez en la Revista de la Universidad de México. Lo puedes leer y descargar de forma legal y gratuita en el enlace que dejo a continuación:





Emilio Carballido.
Fotografía de Gabriela Bautista.




El autor
Emilio Carballido nació en Veracruz, México en 1925. Fue escritor y dramaturgo, estudió Literatura dramática y teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México, dio clases e impartió cursos en esta y en otras instituciones de México. Fue más conocido por su obra dramática y personalmente sólo he leído su obra infantil, además de Te juro Juana que tengo ganas (muy divertido). Falleció en el 2008 en su estado natal. Le gustaban los gatos, no puede ser malo.






El fotógrafo
Marcos García (1960), pasó su infancia en EUA vive en Guadalajara, México. Egresado de la ITESO y de la Escuela de Música de la Universidad de Guadalajara. Es compositor, fotógrafo y ha incursionado en múltiples proyectos multimedia relacionados con la música y la danza. Co director y músico del proyecto Pajaro de nube danza y música. Le gustan los perros y prepara su primer expresso a las 7am.



>La desterrada de Emilio Carballido
Fotografías de Marcos García
Páginas: 48

Las fotografías pertenecen a Marcos García, fotógrafo mexicano, conoce su obra aquí.
Los dibujos pertenecen a Juan Soriano, artista plástico mexicano, conoce su obra aquí.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Tres relatos de José Agustín

¡Buenísimos días!
Después de un noviembre y medio diciembre silencioso por la universidad, he vuelto. :)
Durante las vacaciones voy a estar explorando todos los blogs del mundo y ver de qué me perdí en ¡un mes! Además llegué y ya somos 100 seguidores, no me merezco tanta felicidad. En fin. Vamos a la literatura.
Portada de Bailando en la oscuridad,
compilación.
Esta entrada no es de un libro en especial sino de narraciones de un escritor mexicano: José Agustín.
José Agustín es un autor polémico y transgresor, además es divertido y tiene un humor peculiar. Siempre he querido saber qué tal se lee José Agustín en otros países porque es coloquial a más no poder y tal vez muchos de ustedes terminen de leer esta entrada diciendo "no, esta vez paso por completo", pero yo le tengo fe porque así como el mundo se lee a Palahniuk o a Bukowski mal traducidos o a Shakespeare con la lírica destrozada en otros idiomas; pues si, también se puede leer a José Agustín en todo el mundo y disfrutarlo (eso espero).

Los tres relatos que comparto, los leí en Bailando en la oscuridad, un libro de relatos cortos endémico de una colección editada por el Gobierno del Distrito Federal en el año 2000 (ya ni se llama así la ciudad). La colección se llamaba Para leer en libertad y eran publicaciones gratuitas que la gente encontraba en el metro, libroclubes y bibliotecas. La edición y encuadernación era mala pero tenía buenos títulos.

Sus apariciones oficiales se encuentran en ediciones comerciales: No hay censura (1988), Cuentos completos (2013, DEBOLSILLO) y finalmente Rock de la cárcel (1986), este último es un libro autobiográfico y en la compilación que tengo en casa sólo viene un capítulo.

No hay censura tiene el más puro estilo de José Agustín con pocos párrafos, sin guiones, sin comillas, diálogos que se funden con la narración y un lenguaje coloquial a tope. En primera persona conocemos la desventura del protagonista trabajando como censor para la televisión; durante todo el relato podemos notar que el hermano mayor del protagonista tiene mucha importancia, una figura que acosa constantemente al protagonista pero que es a la vez una figura de influencia. Es Marcial (el hermano) quien es dueño del departamento donde viven ambos, quien tiene el dinero, quien es limpio, ordenado y sabe como vestir, es así como esta influencia brinda el nudo del relato. A manera de ironía No hay censura tiene al menos una grosería en cada dos líneas.
<<Ay, cabrón, exclamé una vez, viendo el monitor; ya salieron chingaderas, tendré que mandarlas a la verga, le dije a mi hermano Marcial, que de pura casualidad fue a visitarme al trabajo [...] ¿Qué dijo? no oí. Dijo pinche, le expliqué. Regresé la cinta y la oímos clarito: pinche con todos sus fonemas y en correcto lip-sync. Ya lo anotaba yo cuando mi (pinche) hermano me salió con que no lo quitara.>>
El rock de la cárcel es un capítulo del libro homónimo de José Agustín, una obra autobiográfica y el capítulo presentado es de un periodo de poco más de un año que el autor estuvo en el Palacio Negro de Lecumberri, una de las peores cárceles mexicanas (o la peor), que fue clausurada en los 70´s para convertirse en el Archivo General de la Nación; Lecumberri albergó en sus crujías a personalidades como los escritores William Burroughs y José Revueltas, al cantautor Juan Gabriel, al pintor David Álfaro Siqueiros y a mi abuelo (bueno, el no es una personalidad mas que para mí). En El rock de la cárcel, José Agustín nos deja ver con tristeza y humor por igual la vida miserable, los negocios turbios, las jerarquías y élites, la significación de los lujos y de una buena vida en el contexto de la cárcel, la burocracia y corrupción (que vienen a ser sinónimos) y como una buena posición en el exterior no garantiza precisamente una estancia menos incierta, sino la cantidad de dinero que uno puede pagar a la inmediatez por una crujía decente, zapatos o algo tan misero como un cigarrillo.
<<La cárcel representa una de las peores derrotas que pueden ocurrir, pero precisamente por eso, por su radicalidad, se puede transmutar en un gran éxito.>>
Los negocios del señor Gilberto es una caricatura escrita acerca de un tal Gilberto, un hombre llegando a los cuarentas, cuyo deporte, negocio y actividad favorita es el matrimonio, básicamente porque es un bueno para nada, por supuesto la narración nos lo indica de forma más elocuente que su servidora. Gilberto se considera un erudito y un crítico tremendo ante la literatura, por supuesto un hombre con tales talentos no puede trabajar de cualquier cosa por lo que deja esos asuntos técnicos a sus hermanos y a sus esposas, quienes para su desgracia le proveen de casa, alimento, lujos y otras necesidades. Después de algún tiempo ingresa a un partido rojo y mientras públicamente lucha en favor del proletariado, su esposa en turno debe seguir planchando camisas y cocinando para su marido y sus discípulos marxistas. Esta narración tiene su gracia, está escrita con ironía en todo momento, José Agustín burlándose no solo de Gilberto sino de todo aquel que personifique el dicho "candil de la calle, oscuridad en su casa".
<<Gilberto encogía los hombros y mascullaba. -Si mi familia es rica, que se amuele; esto es, cum grano salis -después sonrió abierta, gozosamente al agregar-. ...Además, no saben que pienso casarme de nuevo.>>
José Agustín. Caricatura de
Luis Carreño.
José Agustín nació en 1944 en Guerrero, México. Estudió letras clásicas, dirección y composición dramática; ha dirigido obras teatrales y ha participado en numerosas producciones cinematográficas mexicanas. Ha recibido tres premios literarios nacionales y tres becas internacionales y una nacional. Formó parte en México de un movimiento llamado "de la onda". La literatura de la onda comenzó alrededor de la década de 1960 y como es natural es un movimiento de liberación donde los escritores jóvenes toman las plumas para retratar el mundo actual  sin ningún tipo de censura, a menudo criticando la política, las tradiciones y describiendo situaciones reales y a menudo objeto de tabú como la drogadicción o la sexualidad.

Jose Agustín además tiene un estilo de escritura un tanto peculiar, donde los que están acostumbrados a llegar al guión o al punto pueden expandir sus horizontes. En numerosas ocasiones los diálogos y las acciones ocupan el mismo párrafo sin apenas mayor distinción que un punto o una coma (como el fragmento más arriba de No hay censura). Existen otros libros como La tumba, donde hay bastantes diálogos pero no se indica quién dice qué. Leer a José Agustín requiere cierto nivel de comprensión lectora pero más que nada de fluidez e imaginación: leer como si nosotros estuviéramos en medio de una conversación.

Así terminamos hoy y creo que será todo en diciembre. Les deseo a todos muy felices fiestas de año nuevo y muchas, muchas y nuevas experiencias lectoras.

Autor: José Agustín
No hay censura: 1988
El rock de la cárcel: 1986
Los negocios del señor Gilberto: 1964

La caricatura de José Agustín pertenece a Luis Carreño. Extraída del sitio web: http://luiscarreno.blogspot.mx/2015/12/jose-agustin-caricatura-realizada-por.html